La gran tarea presente de los seres humanos adultos es guiar la formación del espacio psíquico de los bebés, de los niños, y de los jóvenes, hombres y mujeres, de modo que en el curso inevitable de su crecimiento surjan como seres humanos adultos, esto es, en seres humanos que surgen en todos los aspectos de su vivir espontáneamente autónomos y éticos. Y para que esto suceda hay sólo un camino: la convivencia en un espacio relacional que se funda en la relación amorosa materno/infantil de placer y confianza en la total aceptación de la cercanía corporal en el juego” 
Amor y Juego. Humberto Maturana.