Encuentro de la Comunidad: Quillahua y la primavera que avecina

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¿Cómo soñamos hoy nuestro Quillahua?

¿Qué lugar creemos toma, podría o debe tomar en el cambio educacional, social y cultural del momento?

¿Qué necesitamos hacer hoy para proyectar de la manera más valiosa, significativa y contundente la labor de nuestro colegio para beneficio nuestro, de la comunidad cercana y de tantas familias, niños, niñas y jóvenes que vendrán?

Hace prácticamente diez años nos embarcamos en la aventura de realizar un espacio educativo en el centro norte de Santiago que propiciara la continuidad del espacio de bienestar conocido en torno a la filosofía Montessori en el jardín infantil Alas de Colibrí. El colegio Quillahua, formulado desde sus inicios en la complementariedad entre Montessori y la Matriz Biológico Cultural de Maturana y Dávila, para dar sustento a la opción cultural por una educación de respeto por los procesos de los niños en toda edad, se constituyó así como un espacio único en su naturaleza que le conllevó desde sus inicios en un devenir complejo, debido a la indiscutible cotidiana necesidad por propiciar una acción pedagógica que continuamente se iría estructurando desde la creación, co-creación, adecuación, implementación, de acciones educativas que resolvieran el desafío de lograr dar con una dinámica educativa que respete los procesos de los niños, niñas y jóvenes en su edad, les invite a maravillarse del mundo que les rodea, les potencie sus habilidades particulares, les convoque en una construcción colectiva respetuosa de los procesos personales y colectivos, les aisle medianamente de las señales confusas de nuestra sociedad, les proteja de los excesos adictivos que nuestra sociedad genera a diario y más contundente en estos últimos años y por último y finalmente más difícil aún, les invite a ser permanentemente felices y autónomos, con y aún sus padres en algunos casos.

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El desafío de carácter cultural

Asistidos todos a una cultura patriarcal como la que vivimos y que en estos diez últimos años ha atravesado una de las revoluciones tecnológicas más determinantes como lo es la irrupción de la comunicación-automatización-red en las palmas de las manos, hemos estado conminados a resolver de la forma más sutil los desafíos de la educación de este tiempo pero que fragua soluciones que se proyectan para los tiempos que vendrán.

Nuestra humanidad cambia de la mano de todas las transformaciones globales. No somos el mismo país, no somos la misma sociedad, no somos la misma humanidad. Sin embargo, guardamos en nuestras estructuras sociales enormes amarras de estructuras anteriores que van quedando en el pasado.

Proyectos como el nuestro se han ido adelantando a los cambios que toda nuestra sociedad va exigiendo y realizando.29197068_1605852599468097_1192011294752899072_n-2

La pregunta ahora es… ¿cómo seguimos?

Hace diez años irrumpimos con una alternativa educativa para toda familia de la zona centro norte de Santiago. Hoy ya no es tanto una novedad el espacio educativo. Pareciera ser que por todas partes se siente la necesidad de generar espacios educativos que hablen de las cosas que en su momento cuando nosotros las mencionamos eran toda una innovación y algo poco acostumbrado en la edad escolar: juego, libertad de elección, salidas pedagógicas continuas, guías pares, grupos etáreos amplios, ritos originarios, y un sin fín de elementos que hoy comienzan a ser parte del abanico esperable en cualquier sitio educacional y no sorprende que incluso en escuelas de corte muy tradicional también estas ideas estén permeando, pues en la sociedad online e inmediata que vivimos, ninguna innovación queda aislada de repercusiones más allá de sus fronteras y es el deseo que así ocurra.

Asistimos a un cambio paradigmático en la educación y el Quillahua ha sido parte importante del movimiento transformador nacional y latinoamericano.

29136943_1605852752801415_2664530197847474176_n-3Hoy nos asiste una responsabilidad con nosotros mismos y con nuestra propia naturaleza como proyecto.

¿Cómo soñamos hoy nuestro Quillahua?

¿Qué lugar creemos toma, podría o debe tomar en el cambio educacional, social y cultural del momento?

¿Qué necesitamos hacer hoy para proyectar de la manera más valiosa, significativa y contundente la labor de nuestro colegio para beneficio nuestro, de la comunidad cercana y de tantas familias, niños, niñas y jóvenes que vendrán?

 

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*Fotografías: Cesar Valenzuela. Rito de inicio, Marzo 2018.

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