Rito Espiral

“El niño, guiado por un maestro interior trabaja infatigablemente con alegría para construir al ser humano. Nosotros educadores, solo podemos ayudar… Así daremos testimonio del nacimiento del hombre – mujer nuev@.”

María Montessori

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El colegio Quillahua, guiado por  la profunda intención de desarrollar una apuesta pedagógica en concordancia con los principios fundamentales de la filosofía Montessori, tiene el propósito de llevar hasta el término de la educación secundaria, un proceso pedagógico sostenido en el respeto por la energía del niño, manteniendo la libre elección y la autonomía para todas las etapas de vida.

Al igual que le sucedió a la doctora Montessori en su momento, en el desarrollo de esta apuesta aparecieron a nuestros ojos evidencias de la importancia de seguir fielmente los momentos naturales de cambio en el flujo natural del crecimiento de los niños, niñas y jóvenes.

Desde esa perspectiva, nuestro colegio se fundió plenamente en todo su actuar con la sincronía de la vida, al marcar los cambios de ciclo en conjunto con los cambios de etapa vital que fueron posibles de vislumbrar en el desarrollo de la espiral del desarrollo humano.

ESPIRAL DE DESARROLLO HUMANO

Desde ese entonces han pasado cuatro años y en el presente, más allá de las naturales discusiones que puedan darse en términos de efectos-beneficios operativos de una política práctica de trabajo, es posible constatar la amplia conexión, sintonía que genera la distinción de cómo nos comprendemos todos parte de un proceso vital de desarrollo continuo que nunca finaliza pero que todos comprendemos plenamente atraviesa etapas más marcadas de cambio que se suceden en tiempos de transformación y crisis.

Así actualmente comprendemos y asistimos más conscientemente a los momentos de cambio a los 3, 5, 7, 11-12 y 17-19 años.

Y comprendemos muy bien que nuestra labor como institución mejora ostensiblemente en la medida que comprendemos, dimensionamos, acompañamos cada vez mejor toda la profundidad de estos cambios.

Así mismo, hemos constatado en el tiempo la importancia de comprender que en el contexto de la sociedad y familia moderna, estos procesos de cambio no sólo le suceden al niño-niña, joven, sino que resulta ser un proceso en el que se ve involucrada toda la familia.

Entendiendo que nuestro espacio pedagógico -dentro de sus múltiples desafíos- también se ha involucrado sinceramente en un proceso de transformación cultural, propiciando la gestación –  re-creación de una cultura neo-matrística, a través de la vivencia en un espacio de amor, respeto y colaboración. Es que asumimos el desafío de comprometer todos los esfuerzos por propiciar más y mejores instancias, que nos ayuden a todos como comunidad a vivir y transitar de la mejor forma como familias en el continuo proceso de acompañamiento de nuestros hijos e hijas en el largo camino de su desarrollo personal.

 

RITO ESPIRAL
Así es como, luego de alcanzada la primera meta comunitaria, cuál fue, llegar al final del proceso con jóvenes en un contexto de permanente respeto por sus intereses y legitimidad de sus inquietudes y valores. Es que nos orientamos a lograr la mayor agudeza posible en las implicancias que contiene el acompañamiento de todos estos procesos de cambio a lo la5go de la vida de un niño hasta llegar a joven para él, su familia y su comunidad.

En el contexto de este desafío es que como comunidad nos sintonizamos en ir materializando junto a un sin fin de aspectos los ritos adecuados que nos ayuden a situarnos y comprendernos de mejor manera en el momento vital en que se encuentra cada cual y poder desde allí también distinguir de la mejor forma el momento vital de quienes nos acompañamos en esta aventura. Posibilitando de esta forma el surgimiento de mejores redes de acompañamiento y apoyo para cada etapa de este viaje al interior de la comunidad. Una situación ampliamente demandada por todos quienes hemos sido parte de este espacio durante todos estos años.

En lo específico, nos encontramos con la tarea, misión de poder relevar el valor del espacio ritual de finalización del proceso de un año en nuestra comunidad que integre todo lo que conlleva el proceso más largo de transformaciones y que permita a cada miembro de la comunidad distinguirse bien en su propio momento vital junto a sus hijos y familia.

Nos situamos desde la creencia que los ritos sociales comunitarios son un modo de acompañarnos en el tránsito de la vida.

Para este final de año, contamos por primera vez con un proceso completo íntegramente. Como comunidad nos preparamos para dar fin al proceso de dos jóvenes que iniciaron a los tres años su vida formativa en Montessori. Y salvo unos pocos años de interrupción intermedia, los 9 años del Quillahua han presenciado su crecimiento y transformación de niños a jóvenes ciudadanos con un altísima concepción de la responsabilidad consigo mismos, la sociedad y humanidad. Junto a ellos sus familias han sido testigos y partícipes en todo este tiempo del crecimiento y cambio de nuestra comunidad y han vivido todas las implicancias de este enorme desafío cultural.

Con todo esto, nos disponemos a gestar los elementos propicios que nos ayuden a gestar una instancia ritual que a través de símbolos, gestos, momentos y más nos permita a todos y todas sentirnos partícipes y cómplices de una fiesta que logre reflejar todo lo más valioso que la experiencia global que elegimos para nosotros como camino de vida representa.

 

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