Carta por nuestros sueños colectivos

Querida comunidad Quillahua, 

Aquí les escribo a poco de iniciar un breve viaje que me llevará a compartir junto a muchos educadores de toda hispanoamérica nuestros sueños colectivos por una educación renovada, transformadora, feliz, soñada.
En vísperas de cerrar un nuevo ciclo de nuestro calendario del cono Sur, en los preparativos para recibir el nuevo ciclo que se avecina, me sumerjo en las sensaciones que acompañan para mi este cierre de año.
El ciclo pasado puso a nuestra comunidad en uno de sus momentos más especiales, difíciles. Seguramente porque como sucede en la vida el cambio de ciclo se acompaña de importantes rupturas, mudas relevantes e importantes que manifiestan todo el vendaval de transformaciones que necesitan reubicarse hacia el nuevo escenario que pronto vendrá.
Ha pasado un año desde aquel momento de inicio de esa crisis. Y hoy ad-portas de su cierre, notamos cómo va tomando fuerza el profundo deseo del crecimiento de nuestra comunidad. Hoy comprendemos mejor que nunca, que este crecimiento no dice relación necesariamente con el tamaño de nuestra comunidad. Por cierto aquello puede darse también, pero lo más valioso es cuánto hoy en gran medida muchos, muchas visualizamos que aquel crecimiento se relaciona con nuestra madurez. Madurez en nuestro reflexionar, nuestro mirar, nuestro comprender todo lo que involucra e implica formar parte de una comunidad que ha tomado la opción por creer en la revolución del afecto, del amor.
 Amar lo que hacemos, amar nuestro proyecto, amar la infancia, el juego, la creatividad, la soltura, la calidez, lo comunitario, la libertad y autonomía, la responsabilidad con nosotros mismos, nuestra comunidad, nuestro momento social planetario.
Vivimos un momento bello. Porque en la semanas previas al cierre de un año intenso, comenzamos a vislumbrar a través de nuestro propio hacer que las respuestas para fortalecer nuestra alegría por compartir junto a nuestros niños y niñas en una comunidad enriquecida se encuentran en nuestro acompañarnos en la inmensa tarea por seguir creyendo y confiando en nuestra más profunda naturaleza que ama, abraza e intenciona por ver que lo más hermoso se encuentra en el compartir.
Los frutos de un tiempo silencioso de trabajo de muchas personas de nuestra comunidad comienzan a manifestarse: la renovada página web, el fanpage, el lindo e invaluable encuentro de este fin de semana generado por el sendero educativo, dan cuenta de ese profundo deseo de comenzar nuevamente a caminar unidos, frescos, entusiastas de este lindo recorrido por atrevernos a jugar en las lides de la comunidad comprometida, que trabaja allí donde más cuesta: en nuestros trabajos personales, familiares por hacernos cada día mejor.
Hoy la comunidad ha dado un paso más. Un paso que nos acerca más y más a encontrar la ruta del vivir en comunidad una experiencia de acompañamiento amoroso de niños, niñas,  jóvenes y adultos. Para crecer en comunidad estamos todos bienvenidos.
Hoy voy feliz a Brasilia para contar que en Santiago de Chile, en Conchalí crece un sueño hermoso que se está haciendo en el día a día realidad en comunidad.
Gracias hermanos, hermanas por permitirme ser parte de este lindo sueño.
Jallalla¡
Con profundo afecto,
Ignacio,